Las etiquetas de RFID vienen en tres variedades generales: pasivas, activas o semi-pasivas (también conocidas como asistidas por baterías). Las etiquetas pasivas no requieren una fuente de energía interna (sólo están activas cuando un lector está cerca para potenciarlas), mientras que las etiquetas semi-pasivas y activas requieren una fuente de energía, generalmente se trata de una batería pequeña.
Los chips pasivos
Los chips pasivos de RFID no tienen suministro de energía interno. La corriente eléctrica mínima inducida en la antena por la señal de radiofrecuencia entrante ofrece energía suficiente para el circuito integrado semiconductor de óxido metálico complementario (CMOS, en inglés) en la etiqueta para recargarse de energía y transmitir una respuesta. La mayoría de chips pasivos emiten señales por retrodispersión de la onda portadora desde el lector. Esto significa que la antena tiene que ser diseñada tanto para recolectar energía de la señal entrante como para transmitir la señal de retrodispersión de salida.
Los chips activos
A diferencia de los chips de RFID pasivos, los chips de RFID activos tienen su propia fuente de energía interna, que se usa para potenciar los circuitos integrados y transmitir la señal de respuesta al lector. Las comunicaciones de etiquetas activas al lector son normalmente mucho más confiables (es decir, hay menos errores) que de etiquetas pasivas debido a la habilidad de las etiquetas activas de llevar a cabo una "sesión" con un lector.
Los chips semi-pasivos
Los chips semi-pasivos, también llamadas chips semi-activos, son similares a los chips activos en que tienen su propia fuente de energía, pero la batería sólo potencia al microchip y no a la transmisión de una señal.
Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Radio_frequency_identification